VIOLENCIA, LA REALIDAD TABASQUEÑA

DE FRENTE Y DE PERFIL

RAMÓN ZURITA SAHAGÚN

Siendo Tabasco la entidad nativa del Presidente Andrés Manuel López Obrador, el estado atrae los reflectores por el aparente trato diferencial que tendrá durante el presente sexenio, ya que allí se construirá la nueva refinería y pasará por algunas zonas el Tren Maya.

Pero también el estado sirve de referencia y atractivo para los empresarios que ven el potencial para invertir en sus nuevos proyectos, por tratarse de una zona pródiga en todo, con buenas tierras, agua en abundancia, vías de comunicación por aire, tierra y mar.

Sin embargo, toda esa bonanza se puede terminar porque el estado se encuentra bajo asedio del crimen organizado y amenazado por la violencia e inseguridad a la que se encuentra sometida la población desde hace cuando menos tres sexenios.

Los tres más recientes gobernadores se vieron nulificados y sometidos por el asedio de los grupos criminales, los que hicieron presa de secuestros, asesinatos, asaltos y robos de todo tipo a una población inerme.

Andrés Rafael Granier Melo, Arturo Núñez Jiménez en el pasado y hoy Adán Augusto López Hernández, se han quedado estáticos ante la ola criminal que azota al estado y responden solamente con remedios caseros como el cambio de jefes policíacos, los que muestran su total incapacidad para frenar al hampa.

En el actual sexenio, la violencia se recrudeció en Tabasco, donde su gobernador se encuentra más atento a los pendientes que le encarga el Presidente López Obrador que a cumplir con los compromisos de campaña.

Adán Augusto está situado entre los gobernadores mejor evaluados por la población, aunque las mediciones son engañosas, ya que ni siquiera cumple seis meses en el cargo, pero gusta de aparecer en esas encuestas y mostrarlas como uno de sus trofeos más preciados.

Del problema de la seguridad se ha desentendido, tanto que prefirió dejar como secretario de Seguridad Pública estatal al mismo sujeto que actuó en la gestión anterior y que tan pobres resultados ofreció. Se llegó a pensar que lo dejaba para proceder judicialmente en su contra y evitar que huyera hacia Baja California de donde fue importado y ante la ineptitud mostrada en los primeros cinco meses de ejercicio fue relevado del cargo.

Sin embargo, el nuevo titular de la dependencia carece de conocimientos en el área, por lo que toca enfrentar a uno de los principales problemas que asedian a la población.

Es cierto que en los sexenios anteriores el secuestro era el delito más frecuente, principalmente en la zona de Los Ríos, pero ahora los crímenes se cometen a mansalva, sin importar la zona en que suceden, sin importar si es urbana o campestre, tampoco si son hombres o mujeres, la clase social a la que pertenecen, adultos, menores de edad, en forma individual o hasta masiva.

El asesinato de una periodista alerta sobre la violencia, pero antes fueron dos mujeres las asesinadas ante sus hijos y otros más por el robo de su vehículo o por unos cuantos pesos. La realidad de Tabasco en torno a la criminalidad asusta y al gobernador el tema no parece incomodarle siquiera.

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