MARKO CORTÉS, SIN RUMBO

DE FRENTE Y DE PERFIL

RAMÓN ZURITA SAHAGÚN

La elección del pasado mes de julio dejó como resultado que los organismos políticos perdedores se convirtieran en grupos verdaderamente partidos, con sus estructuras resquebrajadas y sin cabezas que asomen para reactivarlos.

La desorganización y desorientación se advierte en la mayoría de ellos que muestran bosquejos de algunos personajes que pretenden asumir ese liderazgo, aunque distan de entrar en la dinámica que se requiere.

Uno de esos personajes políticos es el dirigente nacional de Acción Nacional, Marko Cortés, a quien le corresponde juntar los pedazos en que quedó fragmentado el partido blanquiazul e intentar amalgamarlo.

Marko surgió de una elección catalogada como nada transparente por algunos sectores del panismo, los que consideraron que detrás de la figura de su dirigente nacional, se ubica la sobra del ex candidato presidencial Ricardo Anaya.

Es por ello que se mantienen sombras de dudas sobre su actuar como un dirigente nacional del partido, desubicado, sin rumbo, ni orientación que le permita convertir al partido en el adalid de la oposición, como lo fue antaño.

El PAN se ve sin el poder suficiente para entrar en competencia por los principales cargos de elección popular que estarán en disputa en el presente año, como son los gobiernos estatales de Puebla y Baja California, donde como punto referencial no encuentran candidatos competitivos que puedan frenar el avance del Movimiento de Regeneración Nacional y se advierte que de un solo golpe perdería dos de sus enclaves.

Los panistas aún no se reponen de dos golpes fulminantes recibidos ambos el pasado año y que dejaron al partido en crisis; la pérdida de la elección presidencial de una forma tan grotesca y la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y el coordinador de los senadores, Rafael Moreno Valle, ocurridos en el mismo incidente.

Es precisamente el fallecimiento de la pareja poblana lo que provocó que Marko Cortés, buscando notoriedad atrajera los reflectores para señalar que el evento en que perdieron la vida fue provocado, por lo que a dos meses de ocurrido no hay noticias sobre el qué sucedió.

Cortés quiso de esa forma poner el asunto dentro de la agenda de discusiones, aunque el propio Presidente López Obrador respondió al señalamiento, precisando que se tratan de actos desesperados y nerviosos, por lo que emiten declaraciones polémicas.

Y es que el mismo dirigente nacional del PAN estableció que en el caso de los dos secretarios de Gobernación muertos en percances aéreos durante la administración presidencial de Felipe Calderón, a los pocos días se sabía el origen de los accidentes.

Claro que lo que Cortés nunca dijo es que las sombras de sospechas persisten sobre lo sucedido en los accidentes en los que perdieron la vida Juan Camilo Mouriño y José Francisco Blake Mora, a bordo de un avión el primero y de un helicóptero el segundo.

Las versiones oficiales siguen generando dudas y sospechas, especialmente lo ocurrido con el avión de Mouriño.

Y es que Marko Cortés no ha encontrado la forma como convertir a su partido en el principal opositor y darle el giro que requiere para continuar siendo una opción para los ciudadanos.

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